"La belleza siempre tiene razón"
(proverbio japonés)
"Todos ven lo que pareces, pocos sienten lo que eres" (Maquiavelo)
“El tiempo fue alargándose paulatinamente, igual que las sombras en el crepúsculo. Puede que pronto su rostro desaparezca absorbido por las tinieblas de la noche. Sí, es cierto. Mi memoria se está distanciando del lugar donde se hallaba Naoko. De la misma forma que se está distanciando del lugar donde estaba mi yo de entonces. Sólo el paisaje, aquella imagen del prado en octubre, vuelve una y otra vez a mi mente...”
(Haruki Murakami, Tokio Blues)

“Detalles así, lejanos y casi olvidados, le venían a la memoria aquellas noches de verano, mientras vagaba hambriento y borracho por la ciudad recalentada como una plancha de estaño, o mientras daba vueltas en la cama soportando el bochorno y cambiaba de lugar en un intento inútil de evitar el sudor. Llegó a pensar que siempre había existido en Dulce una parte oculta una parte oculta de su vida a la que él nunca había tenido acceso, como en los monasterios se les ofrece a los turistas la arquitectura más brillante y llamativa, pero les queda vedado un claustro recóndito o unos sótanos que permiten una perspectiva oculta del edificio sin cuya contemplación fundamental el viajero curioso no puede afirmar que lo sabe todo del recinto.”
(Eugenio Fuentes, La sangre de los ángeles)
(Laurence Sterne, Viaje sentimental)